1. Distinguir que sí puedes compostar y que no puedes compostar.
El proceso de compostaje ocurre gracias a los microorganismos del suelo que se encargan de descomponer tus desechos y los transforman en materia orgánica. En condiciones idóneas de humedad y oxigenación, es posible completar el proceso en unos cuantos meses. Sin embargo, contrario a lo que todos quisiéramos, la composta no es un recipiente mágico que transforma absolutamente todo en materia orgánica, existen cosas que sin importar cuanto tiempo permanezcan dentro de tu composta, no serán degradadas a materia orgánica.
La mayoría de los restos producidos en la cocina pueden ser compostados. Por ejemplo, la cáscara de los bananos, el centro de una manzana o una pera, la cáscara de una naranja o una toronja. También puedes compostar las partes de un brócoli que no cocines (aunque en realidad puedes cocinarlo todo) , las puntas de los ejotes o lo que resulta después de pelar papas, yuca, camote, jengibre, zanahorias, pepino, entre otros. El café también puede ser agregado al compost.
También puedes compostar restos de tu jardín. Grama recién cortada, hojas secas que el viento botó y hojas que le quites a las plantas de tu casa. Papel y cartón son una excelente manera de controlar la humedad de la compostera. Ojo, el cartón de la pizza que suele tener restos de grasa es mejor no agregarlo a la composta porque al estar «contaminado» se complica la degradación.
Procura evitar a toda costa agregar metales, plásticos, duroport, lácteos, huesos, grasas, carne, pescado, aceite, stickers, o vidrio.
2. Tener un recipiente en la cocina
Después de aprender a distinguir que sí y que no puede ir a la composta, es necesario acumular en algún lugar lo que sí será incorporado a la composta. Puede ser una cubeta pequeña, un plato hondo, una bolsa reusable, o un bowl de acero inoxidable. Lo más recomendable es que sea lo suficientemente grande como para que quepan los residuos que se producen en tu cocina en uno o dos días. Ten en cuenta que los residuos están descomponiéndose y eso puede atraer moscas de la fruta que suelen alimentarse o poner huevos en este tipo de desechos entonces quizás prefieras encontrar un recipiente con tapadera o congelar este recipiente hasta que sea hora de incorporarse a la composta.
3. Compostar es un hábito
Compostar los residuos debería ser normalizado e incluido como parte de las tareas del hogar. En casa, después de haber lavado los platos y limpiado todas las superficies de la cocina procuramos trasladar los residuos del día al área donde se realiza la composta. En ciertas ocasiones sí es compostado el mismo día y en otras ocasiones los acumulamos por una semana. La presión es real y el reto es procurar no acumular por demasiado tiempo para evitar malos olores durante la incorporación de los desechos.
Existen quienes aseguran que son necesarios 21 días de repetir una acción para que se convierta un hábito. ¿Cuándo comienzan su día número 1? Suerte en el camino.
4. Encontrar el equilibrio entre húmedo y seco.
Cada vez que sean incorporados nuevos desechos orgánicos a la compostera debes evaluar el estado del proceso. ¿Está funcionando o no? ¿Huele bien o no? ¿hay muchas moscas de la fruta alrededor de la composta? Tus respuestas te dirán, en términos generales, qué hacer para continuar en el camino de la descomposición a materia orgánica. El mal olor es indicador de mal funcionamiento por mucha humedad, agrega material seco para controlar la humedad y espera los resultados en los siguientes días.
Por otro lado, si no sientes olores, no hay moscas y la composta está seca, es probable que el proceso haya parado por falta de humedad. Si tienes desechos frescos o verdes disponibles, agregalos a la composta para restablecer el equilibrio de la humedad. Si no tuvieras desechos disponibles también puedes agregar una cantidad generosa de agua para reactivar la composta.
5. Revolver u oxigenar puede determinar tu éxito o fracaso
El proceso de compostaje es un proceso aeróbico, es decir, que ocurre en presencia de oxígeno. Revolver la composta asegura que el oxígeno ingrese a la mezcla y el proceso químico de descomposición ocurra. Una compostera que no es revuelta constantemente tiende a compactarse y esto provoca que los espacios entre los desechos sean cada vez más pequeños. Como consecuencia, el oxígeno es expulsado de la ecuación el proceso se detiene y la humedad afecta los desechos orgánicos y comienza el proceso de pudrición, generando gases de efecto invernadero como el CO2
En conclusión, revolver la composta para agregar oxígeno tiene un impacto positivo en el proceso y disminuye el tiempo del proceso. Una composta que se revuelve con mayor frecuencia produce compost más rápido que una composta que se revuelve con menor frecuencia.

5 tips para compostar en casa
¡Qué buenos consejos!